
mi hermana y yo "de boda"
Este fin de semana he hecho un viaje relámpago de vuelta a casa, mi primo se casaba y no podía faltar, así que metí las tres cosas imprescindibles a la mochila y aterré en la T1 (con la gran suerte de pillar de pleno la huelga de celo de los trabajadores del aeropuerto…).
Equipajes y tiempos de espera aparte, de momento la terminal nueva no me ha decepcionado.
El acontecimiento que la familia llevaba esperando ya un año fue un bodorrio por todo lo alto, nadie quería faltar a la celebración, y realmente la organización del evento nos dejó a todos con la boca abierta.
En el idílico escenario del castell de Tamarit nos encontrábamos una vez más toda la familia, entre besos (a distancia, para no manchar de maquillaje) a tías segundas y primos cuartos desconocidos hasta el momento. Aunque a las cinco de la tarde caía un sol de justicia que hizo sudar la gota gorda a más de uno, los abanicos iban a toda velocidad intentando aliviar el tremendo calor humano que se creó dentro de la ermita. La única decepción entre el público jóven fue la ausencia del famoso “si alguien tiene algo que decir…” y del “puedes besar a la novia”, que el cura no pronunció, pero luego los amigos de los novios gritaron hasta la afonía durante el banquete.

castell de tamarit
Como en mi familia tenemos muchos maños, no faltó el grupo de “jotas”, del que quiero destacar un personaje que pensaba yo que ya estaba extinguido. El señor de la mandolina parecía sacado de muchachada nuí (gañááán), y alegraba a las joteras (algunas de ellas contaban ya con unas cuantas jotas bailadas…) sus cantos. Me sorprendió tal muestra de folklore, yo esperaba la tuna (que también vino, más tarde), pero siempre se aprende algo nuevo.
El aperitivo selecto fue servido en la terraza con vistas al mar, y la brisa marina junto con refrescantes copas de cava rosado ayudaron a bajar el sofoco que hasta el momento los invitados sufríamos en silencio. Más de uno estuvo enganchado al “corta-jamones”, ya que el Jabugo no suele abundar en las neveras de los pisos de estudiantes. En mi caso, el caviar y el cava me pusieron los ojos en blanco y la capacidad de mi estómago se iba reduciendo, pero como muy bien dijo mi primo “para el postre SIEMPRE hay sitio. Está demostrado científicamente” (no estoy 100% segura de la parte científica, pero en mi familia probamos la teoría cierta cada navidad).

personaje pintoresco, jotero
No explicaré todos los detalles y cotilleos (que ya se sabe que las bodas siempre dan para semanas y años de “te acuerdas de cuando fulanito y menganita….?”) pero voy a admitir que la fiesta de después del banquete dejó el listón muy alto para el próximo primo (o prima) que se case (aunque me parece que aún faltan unos añitos…).
Bueno, después de este movidito fin de semana, vuelvo para Zurich, donde seguro que no bailaré “paquito el chocolatero” pero quizás conozca un Paquito (o Franzisko) que haga chocolate. Youtube: pakito el chocolatero (king africa)
Muchas felicidades a los novios, realmente me lo pasé genial, y espero que la alegría de amigos, familiares y todo quisqui que estuvo presente se transmitiera a los recién casados (aunque dudo que puedan leer estas líneas, a estas horas están rumbo Sri Lanka…).


