
Cambridge (=puente sobre el río Cam)
El fin de semana pasado ande por primera vez por Cambridge, una de las universidades más prestigiosas y reconocidas del mundo. Esta fama no es en vano, entre sus calles han vivido algunos de los científicos más importantes de la historia (Darwin, Watson y Crick, Newton…) allí se han descubierto unos cuantos de los pilares del conocimiento moderno, y es increíble sentir como aún puedes formar parte de esa corriente, cómo te puedes dejar llevar por el afán de saber, sentarte en una de sus bibliotecas y, sorbiendo un té, empapar tu cerebro con manuscritos centenarios.
La buena compañía no me faltó, y gracias a ésta también pude ver cómo es la vida diaria de un estudiante en Cambridge (desgraciadamente no se parece demasiado a la de un universitario de Barcelona…). Me quedé en un college alejado del centro, Homerton, que se jacta de tener un césped por el que puedes caminar sin sufrir todo tipo de maldiciones (si andas encima del césped de King’s college, te puede caer una condena de 200 años sin poder volver a Cambridge…). Aún así, cada college tiene sus historias y sus tradiciones, a cada cual más sorprendente. Es el lugar idóneo para las que, como yo, tenemos una curiosidad insaciable.
Otra de las cosas que le dieron muchos puntos en mi “ranking” mental: la afición casi obsesiva por las bicicletas. Es el transporte más usado con diferencia (haga sol, nieve o, como el 80% de los dias, llueva).
En fin, que si tenéis la oportunidad de visitar Cambridge, no os perdáis la experiencia. Y si aún sois más afortunados y podéis estudiar allí, lanzaros de cabeza. Es el sitio perfecto para aquellos que disfrutan estudiando y esforzándose para superar sus metas.

Matthias y yo sobre el río Cam





